La cárcel del lenguaje.

Autores/as

  • Horacio González Universidad de Buenos Aires Autor/a

Resumen

Emilio de Ípola es una figura principal, quiero decir, un pensamiento fundamental en las ciencias sociales del país, pero mucho más en lo que convendría llamar el estudio del lenguaje como una broma, un chasquido irónico del ser. Al decirle figura, quiero decir que encarna también en su expresión conversacional esta característica, la de hablar sin ocultar las hendiduras de todos los problemas mal resueltos del lenguaje que hacemos transcurrir sobre nuestras charlas, pero sin que se note. Pues sino sería difícil hablar. ¿Entonces es que Emilio la hace difícil? No se trata de eso, sino que al presentarse a la mundanidad del diálogo, todos estamos preparados para una cierta obligación de no bajar hasta los pozos oscuros más tenebrosos que vigilan con su risa, el modo en que enhebramos palabras para ser “entendidos”, esquivando los detritus que quedan a nuestras espaldas. Estos serían como rastros de carbón que todavía pueden encenderse. Son las coincidencias anómalas entre palabras, la bastardía de todo concepto, el modo que una palabra olvidada yace detrás de otra, que se le parece pero dice lo contrario.

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Publicado

2024-12-24