Historia de La Mafia
Resumen
El primer vocabulario del dialecto siciliano que registra la palabra mafia es el de Traina, publicado en 1868: y la da como nueva, importada en Sicilia por los piamonteses, o sea por los funcionarios y soldados que llegaron a Sicilia después de Garibaldi, pero proveniente, probablemente, de Toscana, donde maffia (con dos efes) quiere decir “miseria” y smàferi quiere decir “matón”. Traina encuentra que estas dos palabras, estos dos significados, convergen en el que en Sicilia es llamado mafioso. El mafioso tiene la audacia y la prepotencia del matón, pero es también un miserable porque “la verdadera miseria es creerse un gran hombre solo por la fuerza bruta y lo que muestra, en cambio, es una gran brutalidad o sea es una gran bestia”. Mafia es entonces “aparente atrevimiento, seguridad en sí mismo”. Y nada más. Así pensaba también el más grande estudioso de las tradiciones populares sicilianas, Giuseppe Pitrè, oriundo de Palermo:
“La mafia no es una secta ni una asociación, no tiene reglamento ni estatuto. El mafioso no es un ladrón, no es un malandrín; y si en la nueva acepción de la palabra, por casualidad, la calidad de mafioso ha sido aplicada al ladrón y al malandrín esto es porque el público no siempre ha sido culto y no ha tenido tiempo de razonar sobre el valor de la palabra, ni se preocupó en saber que, para el ladrón y el malandrín, el mafioso es sólo un hombre corajudo y valiente, que no se impacienta ni se enoja, que para el ser mafioso es necesario, es más: indispensable. La mafia es la conciencia del propio ser, la exagerada concepción de la fuerza individual, única mediadora para cada desacuerdo, para cada choque de intereses o de ideas; de allí viene el ser intolerante a la superioridad y, aún peor, a la prepotencia de los demás. El mafioso quiere ser respetado y casi siempre respeta. Si es ofendido no recurre a la ley ni a la justicia, en todo caso lo resuelve por sí mismo, y cuando no tiene la fuerza, utiliza a otros que sienten lo mismo que él”.
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Traducción de Milena Giudice y Gabriela Peñalva.